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La fiscal pide 11 años para el doctor Vela tras el primer juicio por robo de bebés

El País/Natalia Junquera

Una periodista francesa asegura que el médico le confesó en 2013 que regaló una niña. El abogado del ginecólogo, de 85 años, alega que los presuntos delitos habrían prescrito y que su cliente tiene alzheimer

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Varias mujeres protestan por el robo de bebés en la puerta de la Audiencia Provincial de Madrid, donde se celebra el juicio al doctor Eduardo Vela. Samuel Sánchez | JAIME CASAL

Este martes ha quedado visto para sentencia el primer juicio por robo de bebés en España. La fiscalía pide para el acusado, el doctor Eduardo Vela, de 85 años, 11 de cárcel por los delitos de detención ilegal, suposición de parto y falsificación de documento oficial. La acusación particular, que ejerce la supuesta niña robada, Inés Madrigal, eleva esa petición hasta los 13 años. La fiscal ha solicitado, además, una indemnización de 150.000 euros. Madrigal no ha pedido indemnización y ha insistido en que ni quiere dinero ni busca ver al doctor Vela en la cárcel, sino que su caso permita ayudar a otras familias en su misma situación.

La fiscalía General del Estado envió una circular en 2012 para que todas las fiscalías agotaran la investigación sobre robo de bebés entendiendo que los presuntos delitos cometidos no prescribían hasta que la víctima era consciente de su situación. En este caso, Madrigal supo que era adoptada cuando se lo contó su madre adoptiva, Inés Pérez, al cumplir los 18 años, en 1987, pero desconocía que podía ser una niña robada hasta que en 2010 leyó en EL PAÍS un artículo sobre adopciones irregulares en la clínica San Ramón, se puso a investigar y comprobó que estaba inscrita como hija biológica de Pérez, que no podía tener hijos, y decidió denunciar su caso en la justicia.

Vela, que ha llegado a la Audiencia Provincial de Madrid en silla de ruedas, trabajó, entre 1961 y 1981 en la clínica madrileña de San Ramón, epicentro de las denuncias por robo de bebés. Su nombre es, con el de sor María Gómez Valbuena -fallecida en 2013, cuatro días después de ser citada a declarar ante el juez- el más repetido en los relatos de las madres que han acudido a la justicia convencidas de que sus bebés no murieron en el parto, como les dijeron, sino que fueron entregados a otras familias.

Si este caso ha prosperado fue porque Madrigal denunció a su madre adoptiva, tras pactarlo con ella, para agilizar el proceso. Pérez, que llegó a estar imputada, explicó durante la instrucción y en un careo con el doctor Vela en 2013, que el médico le entregó a la niña “como regalo” en 1969 y que previamente trató de convencerla para que fingiera un embarazo “usando un cojín”. Tenía 46 años cuando recogió al bebé en la clínica San Ramón y no podía tener hijos, pese a que fue inscrita como madre biológica en un documento que firma Vela como el facultativo que asistió a un parto que nunca existió. Su abogado ha declarado este martes que pudo firmarlo “engañado”. Durante la instrucción el doctor reconoció su letra y firma en el documento falsificado, aunque en la primera sesión del juicio dijo no recordarlo. Inés Pérez falleció en 2016, a los 93 años. Su hija adoptiva se ha emocionado cuando este martes, durante el juicio, han proyectado el careo que tuvo con Vela. “Fue muy valiente”, ha dicho.

Durante la segunda y última sesión del juicio, que tenía que haber concluido el pasado junio, pero fue retrasado al alegar el acusado problemas de salud, ha declarado como testigo, por videoconferencia, la periodista francesa Emilie Delphine, quien, en 2013 grabó a Vela con cámara oculta diciendo que había entregado a Madrigal como regalo, insistiendo en que no había cobrado dinero por ello. El abogado del acusado ha pedido al tribunal que no tomara en consideración dicha prueba al haberse realizado sin ninguna garantía y sin que su cliente supiera que le estaban grabando.

También ha declarado como testigo uno de los policías que participó en la investigación del caso y que trató de conseguir, sin éxito, los registros de las madres que daban a luz en San Ramón. “El doctor Vela me dijo que los había quemado”, ha lamentado. “Durante las investigaciones que realicé entre 2013 y 2014 todos los indicios apuntaban a que existía una trama en la que posiblemente el señor Vela formaba parte y en la que se acogía a chicas embarazadas a cambio de que dieran a sus bebés en adopción en un momento en que la situación social era bastante complicada para esas jóvenes. Eso, con el tiempo, fue pasando, pero el entramado tuvo que continuar durante varios años, la fuente de bebés se les había terminado y empezaron a ocurrir este tipo de casos en San Ramón y otras clínicas”, ha declarado el agente, quien también apuntó a que la trama contaba con “alguien de confianza” para hacer las inscripciones de los niños.

La fiscal considera acreditado que Madrigal fue sustraída a su madre biológica para ser entregada como regalo a Inés Pérez y hacer un favor al padre Félix, “persona muy vinculada al acusado” y que a su vez, quería agradecer a Pérez los servicios prestados en un convento. Al no poder tener niños, Pérez acudía con frecuencia a una inclusa a ayudar con los bebés y llegó a tener a dos niños acogidos en casa durante casi dos años, aunque luego tuvo que entregarlos cuando sus madres biológicas los reclamaron. La fiscal, en cualquier caso, rechazó que pudiera considerarse “un acto altruista”, aunque no hubiera dinero por medio, “porque estaba entregando a una hija que no era suya, regalando un ser humano”. Insistió, durante su alegato final, en que no existía ninguna prueba documental de que la madre biológica hubiera renunciado a su bebé y señaló que, aunque la legislación de entonces permitiera dejar en blanco el nombre de la madre biológica, lo que no estaba permitido y ya era un delito entonces era rellenar ese hueco con el de la madre adoptiva. “Vela es quien tiene acceso a la niña, quien la entrega sin el consentimiento de sus padres biológicos y quien falsifica sus documentos para que sea prácticamente imposible de descubrir”.

La fiscal también ha pedido que se deduzca el testimonio de la esposa del doctor, Adela Bermejo, por entender que mintió durante el juicio y que conoce quiénes son los padres biológicos de Madrigal.

“Se borró cada paso para que la verdad nunca fuera descubierta”, ha señalado Guilermo Peña, abogado de Madrigal, quien deseaba que en el juicio Vela se derrumbara y revelara algún detalle que pudiera ayudarle a conocer su origen.  Hasta la fecha se ha realizado tres pruebas de ADN buscando a su familia biológica, sin éxito.

El abogado del doctor Vela ha negado todas las acusaciones y solicitado la absolución de su cliente. “Se está haciendo una causa general de algo que tiene una gran repercusión en los medios de comunicación, pero todo son suposiciones”. “¿Hay alguna prueba? Yo no he visto ninguna. Parece que estamos hablando del doctor Mengele, pero nada ha quedado acreditado en este procedimiento”. El letrado ha asegurado que, en cualquier caso, los posibles delitos habrían prescrito, y ha ligado las contradicciones de Vela durante la instrucción y en el juicio al alzheimer, pese a que el forense del juzgado dictaminó que estaba en condiciones para asistir al proceso.

“Solo queda que la Justicia haga su trabajo”, ha concluido Madrigal. “No puede quedar impune que alguien jugara a ser dios cambiando la filiación falsificando partidas y cercenando el derecho a conocer mis orígenes”.

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