Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo

Siete asturianos presentan sus denuncias contra el franquismo en el Consulado argentino de Madrid

Madrid, a 24 de abril, 2014.- La Comuna d’Asturies, el grupo asturiano que forma parte de CeAQUA (Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo) ha organizado a  los siete asturianos que irán el viernes de esta semana al consulado de Argentina en Madrid. La finalidad del viaje es presentar denuncias de desapariciones, encarcelamientos y asesinatos acontecidos en los años de la Guerra Civil y la dictadura posterior. Sus casos se presentarán al cónsul para que se remitan a la causa que la juez María Servini de Cubría dirige en Argentina para investigar crímenes del franquismo.

Desde el mes de septiembre de 2013, Argentina ha habilitado sus consulados en todo el mundo para que puedan recibir denuncias de víctimas del franquismo, después de una solicitud hecha en tal sentido por la juez que lleva el caso para que los denunciantes no tengan que viajar a Buenos Aires.

Entre los denunciantes que irán a Madrid este viernes hay nietos de desaparecidos y también hay víctimas directas de la represión y la tortura del régimen de Franco, casos que pueden llevar a la imputación de torturadores que viven todavía.

Este es un resumen de los casos que se presentan:

Las nietas de Aida Alvaré Marqués y José Martínez Vázquez denuncian que sus abuelos fueron sacados de la cácel de Avilés y fusilados en la playa de Salinas el 22 de octubre de 1937. Sus cuerpos se abandonaron allí. En el pinal de esa playa hai una fosa con más de 300 asesinados que nunca se ha excavado. José Abargues Perles era secretario del Partido Comunista de San Esteban (Muros) y se incorporó al frente en defensa de la República. Fue condenado a muerte por “rebelión militar” y fusilado el 28 de septiembre de 1939, y está enterrado en la fosa común de Uviéu. Su mujer, Josefa Dávila Álvarez, embarazada y con seis hijos, estuvo presa en Pravia y Uviéu, en donde tuvo a su última hija, para pasar después a Saturrarán (Guipúzcoa), prisión en la que cumplió la condena por “auxilio a la rebelión” hasta el 29 de abril de 1943. Son cuatro casos de los muchos ejemplos de la represión sistemática de las autoridades franquistas en Asturias. Dos nietas de estas cuatro víctimas presentan una denuncia explicando su historias.

El nieto de Clemente Amago López-Villar que era el alcalde del concejo de San Tiso d’Abres en 1936 por el Partido Socialista. Un mes después del golpe de Estado de Franco, la zona extremo-occidental asturiana ya estaba en poder de los sublevados. Las detenciones y torturas por parte de la Falange llevaron a Clemente a esconderse en los montes cerca de su casa en Vilela. El 1 de septiembre los falangistas de San Tiso lo apresaron y lo torturaron. Su mujer lo pudo ver al día siguiente, sangrando y medio muerto, en un camión rumbo a Lugo. No volvió a verlo más. Unos años después, su viuda tuvo que pagar una multa que le pusieron a Clemente Amago por desatender su funciones como alcalde. En la denuncia que presenta su nieto se citan otros cinco casos de asesinatos y desapariciones sucedidas en ese municipio en aquel mes de septiembre de 1936.

El nieto de Jesús Fernández Pérez,  un albañil de Mántaras (Tapia) que encarcelaron en el ayuntamiento de Tapia en el mes de noviembre de 1936, cuando tenía 33 años. Un grupo de miembros de la Falange, conocidos en la zona como “El Cangrexo”, lo sacaron por la noche de la cárcel y su mujer, con una niña de seis días, no volvió a saber nada más de él. Se cuenta que lo mataron en el municipio lucense de Barreiros, aunque no se sabe dónde está enterrado. Su caso es uno más de los asesinatos cometidos en la zona occidental asturiana con toda la impunidad y con el consentimiento de las autoridades municipales franquistas. En la denuncia que presenta su nieto se citan otros casos de asesinatos, encarcelamientos y vejaciones cometidos en el municipio de Tapia en esos meses.

Manuel José García Valle, José’l Gallegu, sufrió a lo largo de su vida despidos, detenciones y prisión por su implicación política en el Partido Comunista y por su labor sindical en la mina. De 1957 a 1971 lo detuvieron 14 veces. Padeció torturas y palizas de personajes desgraciadamente conocidos en Asturias como el comisario Claudio Ramos, de la Brigada Político-Social, el sargento Pérez o el guardia Sevilla. En la denuncia que presenta da testimonio de la detención sufrida en Sama el 7 de agosto de 1963 a manos del capitán de la guardia civil Fernando Caro Leiva, enviado a Asturias por el ministro de la Gobernación Camilo Alonso Vega para reprimir las huelgas mineras.

La vida de lucha de José’l Gallegu se cuenta en el libro “A mí hay que matarme de frente”. Manuel García Valle, José el Gallegu, minero comunista, del historiador Jorge Muñiz.

Faustino Sánchez García empezó a sufrir detenciones por su actividad sindical y política en el Partido Comunista desde 1961 en el valle del Nalón. Entre sus torturadores estaban el sargento Osorio, el sargento Pérez y el guardia Sevilla. Padeció prisión y perdió su trabajo en la mina. Después de ser despedido por participar en una huelga en otro pozo, pasó a la clandestinidad y huyó al extranjero. En mayo de 1969, en Sama, lo volvieron a detener y sufrió las torturas del comisario Claudio Ramos y del policía Pascual Honrado de la Fuente. Con algunas costillas rotas, además de los tímpanos, lo metieron en la cárcel. Salió absuelto después de estar medio año preso entre Uviéu y Carabanchel.

Vicente Gutiérrez Solís se significó por su labor de organización del Partido Comunista en los pozos mineros desde 1955. Su primera detención en La Nueva después de la huelga minera de 1957/58 lo llevó con otros compañeros a la comisaría de Uviéu, donde sufrió palizas de Pascual Honrado de la Fuente y el comisario Ramos. A la salida de la cárcel en 1961, despedido del pozo, le negaron volver a trabajar en la mina por su implicación política. Volvió a sufrir detenciones y palizas en otras huelgas y estuvo deportado con otros compañeros fuera de Asturias. Tuvo que escapar a Francia, de donde volvió en 1966, aunque continuaron las detenciones, las palizas y la cárcel en diferentes momentos hasta la última detención, en 1977.

Anita Sirgo Suárez fue una de las víctimas de torturas en la huelga de 1962, hechos que generaron una ola de solidaridad y denuncia en todo el Estado y en la comunidad internacional. A Anita la detuvieron junto con su marido en Sama, cuartel donde padeció, con otros compañeros y compañeras, las palizas y las torturas de Fernando Caro Leiva. Después de romperle el tímpano de un oído por culpa de los golpes, Caro Leiva, con una navaja, le afeitó a tirones la cabeza a Anita. Las palizas continuaron a manos de Claudio Ramos en el cuartel de Buenavista de Uviéu. Anita no abandonó su implicación política en el Partido Comunista y tuvo que escapar a Francia. Al volver a Asturias siguió sufriendo estancias de algunos meses en la cárcel, por ejemplo, en torno a todos los Primeros de Mayo, siempre sin juicio ni registros, hasta el final de la dictadura.

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